Estoy llegando a la oficina. Son las nueve de la mañana y ya lleva una hora abierta. Verónica, que empieza a las ocho, nos comunica a los traductores la lista de las tareas pendientes de hoy. Todos recibimos a nuestro mail corporativo una notificación de traducción por hacer, junto con los plazos de entrega. Con esto armamos nuestro cronograma. Empiezo mi primera traducción mientras mis compañeros se atarean en las