TRADUCCIÓN VITÍCOLA ESPECIALIZADA

Ubicada en Quito (Ecuador) y en Burdeos (Francia), en el corazón de los viñedos de Pessac-Légonan, de mayor renombre en el mundo, la agencia de traducción 9h05 International se especializa, entre otros, en la traducción vitícola. Nuestros traductores profesionales son maestros en el arte de la traducción técnica del mundo de la viticultura. Están más que familiarizados con los matices más tenues de los sabores de los vinos.

Unas traducciones comparables a obras maestras

Trabajamos del francés al español, inglés, ruso, chino, italiano o incluso al hindi. Contamos con 17 idiomas y más de 100 combinaciones lingüísticas posibles. Nuestros traductores profesionales, con gran y constante capacitación, se rigen por nuestros estándares rigurosos conformes a las normas UNE EN-15038:2006 y ASTM F2575.

La calidad de una traducción no se limita a la capacidad técnica, sino que en 9h05 también tenemos un profundo arraigo por la tierra y un amor sin igual por el vino. Así, lo haremos todo para que prosperen su proyectos comerciales internacionales con el mismo cuidado que le brinda a sus cepos.

Artesanos de la palabra

Nuestro trabajo puede compararse con la artesanía de las palabras, el modelado del verbo en lo más cercano al significado original y que fluye naturalmente en el idioma de destino.

Por eso, nuestro trabajo no es solamente traducir, sino que también es (y sobre todo) hacer que no se note que se trata de una traducción, hacer que el documento traducido se sienta como el original: auténtico, natural, fluido en el idioma de destino.

Tiene mayor impacto un texto que le llega al público enfocado de la forma más natural, y esto empieza por el perfecto manejo de su idioma materno.

La precisión de un relojero

En 9h05, le damos la máxima importancia a la calidad y precisión del lenguaje que utilizamos. No nos conformamos con traducir y traspasar el significado de un idioma a otro, sino que también le damos la forma que tenía en el idioma original. Es un maridaje con la cultura de destino. Con la precisión de un relojero, separamos pieza por pieza cada palabra, la sopesamos y la adaptamos a su nuevo contexto lingüístico, cultural y emocional.